Sobre el documental
La tragedia que cambió la ley laboral.
En una mañana de noviembre de mil novecientos sesenta y ocho, una explosión en la mina Consol nº 9, en Farmington, dejó a setenta y ocho hombres atrapados a cientos de metros bajo tierra, y las familias que los esperaban en casa empezaron una vigilia que duraría diez días enteros sin ninguna noticia oficial sobre los cuerpos. El documental acompaña lo que pasó durante esas dos semanas a partir del testimonio de quienes se quedaron, porque la historia no es la del derrumbe en sí, sino la del silencio que vino después.
Andreza Araújo conduce la película como conduce una investigación de accidente cuando todavía existe respeto por el oficio, es decir, sin prisa, sin narración impuesta, dejando que los archivos de la época y las palabras de los descendientes cuenten lo que tiene que ser contado. A medida que la película avanza, queda claro que la tragedia de Farmington no fue solo un accidente industrial, porque la conmoción pública que se formó alrededor de esos diez días terminó presionando al Congreso americano para que aprobara, al año siguiente, la primera gran reforma de las leyes federales de minería en los Estados Unidos.
El alcance de esa reforma viajó de país en país durante décadas, hasta que la Organización Internacional del Trabajo eligiera el veintiocho de abril como fecha oficial para honrar a los trabajadores muertos y heridos en el ejercicio de la profesión, y es justamente ese el hilo que el documental intenta rehacer para el público latinoamericano. Quien lo ve sale sabiendo de dónde viene la fecha que aparece cada año en los carteles de la empresa, y qué tiene que ocurrir dentro de cada organización para que ese veintiocho de abril siga siendo más que un trámite.